PATRIMONIO CULTURAL

Esta laguna está enmarcada en una zona plenamente desértica, cercana al pueblo de Socaire. El poblado de Socaire se encuentra a 90 km de San Pedro de Atacama y a 3.218 msm. Es de origen precolombino y en el cual del cual se observan todavía los vestigios de la cultura atacameña. Sus casas son de piedra al igual que su iglesia colonial, ésta constituye el mayor atractivo, con una torre de piedra canteada. Su mayor atractivo es la Iglesia Colonial, que fue construida con materiales autóctonos".

El poblado de Socaire es importante en términos culturales, pues en él se han mantenido hasta hoy muchas tradiciones prehispánicas, fundamentalmente en términos de tradición oral. Aquí destacaba el uso de la lengua Kunza, hasta mediados del siglo XIX, como consigna el naturalista Philippi, que recorrió la zona atacameña en 1853-54, comentando: "El idioma atacameño (Kunza) es limitado a una población de tres o cuatro mil almas, hablándose únicamente en los lugares: San Pedro de Atacama, Toconao, Soncor, Socaire, Peine, Antofagasta y unos pequeños lugares del cantón Chiu Chiu" (Philippi 1860 en Zapater 1973).

Sitios de interés arqueológico, histórico y cultural

Localidad con presencia de arte rupestre: La Quebrada de Quesala

Se sitúa en el borde oriental del Salar de Atacama, cercana al actual pueblo de Talabre, a unos 65 km al sudeste de San Pedro de Atacama, entre las quebradas de Toconao (al norte) y Camar (al sur). Quesala es el topónimo que designa el curso medio e inferior de la quebrada de Talabre, y comprende aproximadamente desde el pueblo actual de Talabre hasta la confluencia con la quebrada de Soncor, en el oasis del mismo nombre, abarcando una extensión de 5,5 km aproximadamente. Las aguas del río Talabre corren en dirección oeste y son de escurrimiento permanente; no obstante, escurren subterráneamente antes de llegar a Quesala. Actualmente Quesala posee sólo un flujo estacional y en veranos muy lluviosos. Para conocer más a fondo sobre este sitio pincha aquí.

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Se definen cinco hitos espaciales o "agrupamientos de arte rupestre" en la Quebrada de Quesala, conformados por concentraciones de arte rupestre, rasgos geográficos de importancia y otros rasgos culturales "no rupestres". Sobre la base de estas recurrencias, se derivan inferencias acerca de los posibles usos del arte rupestre. Estos hitos espaciales resaltan, porque poseen características que son vinculadas al tránsito de gentes como un posible uso de la quebrada y al cual el arte rupestre de Quesala pudo haber estado ligado. Se registraron 57 conjuntos de arte rupestre, en donde la técnica de la mayor parte es el grabado, ya sea por incisión, percusión o raspado. Hay escasos dibujos pictograbados y sólo un caso de pintura. Es distintivo el predominio de motivos figurativos y la notable escasez de motivos abstractos. Se pueden distinguir dos grupos estilísticos: (a) naturalista y (b) esquemático/antropomorfo.

Representación de un grabado con estilo esquemático/naturalista.
Fuente: (Valenzuela 2004)

Para conocer más acerca de la Quebrada Quesala pincha aquí.

PARA SABER MÁS

Museo Arqueológico San Miguel de Azapa

 

Tradición oral de la zona

Una característica de la tradición oral de la zona es la abundante referencia a espejismos o encantos asociados a la existencia de oro y construcciones palaciegas, en cerros, así como en lagunas. Entre estas leyendas destaca la del cerro Quimal, cercano al salar de Atacama, donde se ha afirmado existe "una ciudada encantada, plena de luz y oro que ciega a quien la observa" (Montecino 2003)

  Pero en una esfera mítica probablemente más profunda y ancestral, los indígenas de la cordillera del norte de Chile (a nivel etnográfico se ha tratado el tema fundamentalmente entre los aymaras) se han consignado creencias en torno a una "antigua humanidad" a la cual suelen designar con el término "gentiles". Este término es usado también para referirse a los antepasados fallecidos. Algunos autores consideran que es el término dado a los antepasados precolombinos, llamados también antiguos o abuelos (Castro y Varela 1994, Cereceda 1990 en Montecino 2003).

En contacto con la tradición oral de los poblados altiplánicos, diversos autores han consignado variadas interpretaciones sobre el fin de esta primera humanidad, que, según coinciden los relatos, prefería la penumbra al sol. Así, unas versiones dicen que el mundo en que vivía esta humanidad era diferente, no había día ni noche, sino siempre un estado crepuscular. Eran cazadores recolectores y tenían casas de barro con forma de torre, sin ventanas. Hoy conocidas como Chullpas (Montecino 2003).

En estos mitos y leyendas asociadas es posible advertir elementos que hablan de un sincretismo cultural, pues, en las versiones sobre las características de los gentiles, así como sobre su fin, se da cuenta de aspectos que hablan de la invasión hispana, así como de un choque cultural entre una población nativa y la imposición del dominio Inca. Los gentiles aparecen en un pasado remoto, lejos de la cultura incásica, pero profundamente ligados al territorio.

"Con la muerte de estos antiguos, todos sus conocimientos se olvidaron, por eso se comenta que hoy nadie sabe cantarle al agua para que brote y para que la gente sea buena e inocente como antes. Sin embargo, si se presta atención, y si se sabe escuchar las grietas, los gentiles pueden entregar melodías y enseñar las letras de las canciones para los ritos (Gómez 1993), porque sus espíritus aún habitan sus antiguas tierras.

Es por ello que las ruinas precolombinas deben ser tratadas con respeto. A estos vestigios se llama ventilares, ya que allí todavía moran los gentiles, y son sitios con encanto (Castro y Gallardo 1995-96). Se les asocia a las cosechas, pues muchos cultivos de papas o de quínoa son ubicados cerca de estas ruinas (Grebe 1981)". (Montecino 2003).

El poblado de Socaire tiene un lugar destacado en estas tradiciones, pues, es en dicha zona (cercana a laguna Lejía), donde se observa la versión que más se aleja del resto de variantes, sobre el fin de los gentiles:

"Mas en Socaire piensan que los gentiles habrían desaparecido debido a una lluvia que duró cuarenta días y cuarenta noches, provocando un inmenso diluvio" ( Gómez 1993 en Montecino 2003).

 

 

 

 

 

 

Festividades y rituales tradicionales en uso

El 24 de agosto se celebra "San Bartolomé de Socaire".

Entre el 15 y el 21 de octubre se realiza en Socaire un ceremonial de culto a Talatur, en el contexto de la "Limpia de Canales", que se lleva a cabo en todos los pueblos agrícolas de la zona. La limpia de canales consiste en una práctica   comunitaria festiva, en la cual se desvían las aguas de los canales, mientras se limpian todos los residuos de plantas y arenas acumulados en ellos durante un año. Se realiza en el mes de octubre. Esta celebración se caracteriza por un alto consumo de aloja, un licor tradicional, a base de algarrobo. (RIDES 2004).

 

 

Tradición Oral asociada a Lagunas

Tal como consigna Sonia Montecino, en la tradición oral chilena abundan referencias mágicas asociadas al origen de lagos y lagunas, así como historias maravillosas sobre la existencia de supuestos habitantes sobrenaturales en ellas.

Las lagunas del altiplano abundan en referencias legendarias.

"Próximo a Socaire se encuentra el cerro llamado Chilique, donde el Inca pensó construir un palacio para esconderse cuando los españoles quisieran matarlo. Se dice que en la Laguna del Cerro Chilique es posible apreciar los muros de este palacio entre las aguas.

En medio de esa laguna crece un naranjo encantado y quien logre llegar a él la noche en que florece, al día siguiente podrá coger los frutos de ese árbol convertidos en naranjas de oro" (Gómez 1993 en Montecino 2003).

También en la zona de Atacama, se destaca una leyenda asociada a la laguna de Caquena, donde, según registró Oreste Plath, se ha mencionado la existencia de "un toro fantasma que por la noche produce mugidos que aterrorizan a la gente" (Plath, 1973 en Montecino 2003).